MacGruber

9 09 2010

MacGruber.

(MacGruber / Estados Unidos / 2010 / 90 m.)
Dirección: Jorma Taccone
Guión: Will Forte, Jorma Taccone
Producción: Erin David, John Goldwyn, Ken Halsband, Ryan Kavanaugh, Patty Long, Seth Meyers, Lorne Michaels, Akiva Schaffer, Benjamin Silverman, Tucker Tooley
Música: Matthew Compton
Fotografía: Brandon Trost
Edición: Jamie Gross
Dirección de arte: Steven Maes
Vestuario: Susanna Puisto
Intérpretes: Will Forte, Kristen Wiig, Ryan Phillippe, Val Kilmer, Powers Boothe, Maya Rudolph

REPRESIONES DEL PASADO. The expendables revisitó el cine de acción de los 80’s con un dejo de melancolía y cariño, tal vez por eso para algunos se trate de una apuesta un poco peligrosa de digerir. En estos tiempos políticamente correctos, parece difícil separar el placer por la fisicidad de aquellas películas de su ideología bastante de derecha y reaccionaria. Lo bueno de Stallone es que va al fondo, respetando códigos y esencias. Por eso MacGruber aparece, dentro del tópico, como una posibilidad más tranquilizadora de disfrutar de la violencia sin culpas: comedia al fin, es imposible no observar en su superficie la sátira sobre la iconografía ochentona y fascista, que empieza por el legendario MacGyver y roza al despropósito pirotécnico de un Michael Bay. De hecho, MacGruber es más cristalina en su crítica que un producto similar como World America: team police, que iba por derecha para dar el volantazo hacia la izquierda. Terreno inestable para los bienpensantes. Pero MacGruber combate la obviedad de su discurso político con una serie de gags brillantes, algunos que rozan la osadía y una lectura más que interesante de la violencia aceptada e institucionalizada de aquellas películas: dice que detrás de toda la testosterona derrochada no hay más que un cúmulo de represiones sexuales homoeróticas. Nacida de un sketch del Saturday Night Live, el film de Jorma Taccone (el Chaka de Land of the lost) tiene la virtud de pasar a la larga duración sin resentirse demasiado: más si tenemos en cuenta que se trata de un sketch basado en una sola idea -explotar la ridiculez de los improbables planes del protagonista-. Además, el director se vale de un trío protagónico que sabe desarrollar al pie del cañón esa caricatura que le toca en suerte: Will Forte como el duro, racista, homofóbico y reaccionario MacGruber; Ryan Phillipe como el compañero de acción que trae una y otra vez a la realidad al protagonista; y esa excelente comediante que es Kristen Wiig, en una nueva versión de su habitual humorismo hierático. La cima en MacGruber es la típica aparición de la esposa asesinada del protagonista, fantasma que aquí goza de una memorable secuencia sexual. En esas explosiones de humor grosero, que la película utiliza para releer el imaginario de un tipo de películas, está lo más interesante de este film.

Buena.





Year one

11 12 2009

Año uno.

(Año uno/Estados Unidos/2009/100 m.)
Dirección: Harold Ramis
Guión: Harold Ramis, Gene Stupnitsky, Lee Eisenberg, Harold Ramis
Producción: Judd Apatow, Andrew Epstein, Harold Ramis, Rodney Rothman, Clayton Townsend, Laurel A. Ward
Música: Theodore Shapiro
Fotografía: Alar Kivilo Edición: Craig Herring, Steve Welch
Dirección de arte: Richard Fojo
Vestuario: Debra Maguire
Intérpretes: Jack Black, Michael Cera, Oliver Platt, David Cross, Christopher Mintz-Plasse

LOS AÑOS SALVAJES. Con Year one pasa lo que siempre con las películas episódicas: es despareja. Si bien el film no está dividido en capítulos, su narración sí lo está, como separando en bloques marcados por acontecimientos de la Biblia. El film tiene dos problemas: uno, es que por más que esté producido por Judd Apatow, Harold Ramis no es un director demasiado cercano al humor de la comedia moderna norteamericana. A pesar de los Jack Black, de los Michael Cera, de los Paul Rudd que aparecen por allí, el film sólo luce en aquellos pasajes que, justamente, son lo menos interesante de este tipo de comedias: la escatología; el segundo problema es que parece mal terminada, como si hubiera habido algún inconveniente en la sala de montaje y la película fue pegada a desgano. Year one recuerda por momentos a los Monty Python y a History of the world: part I. de Mel Brooks, aunque sin las ideas de aquellos directores y sólo sostenida por el desenfreno querible y bienvenido de Black y un Michael Cera que parece burlarse del adolescente sedado que siempre interpreta. Sin embargo, el film de Ramis puede ser destacado por una cosa que se agradece: la reaparición gloriosa y con vida de Oliver Platt, uno de esos actores mayúsculos que Hollywood ha sabido desaprovechar. Su párroco lascivo y gay es una de las criaturas más salvajemente divertidas del año cinematográfico. Platt logra que con Year one y con su asqueante funcionario de 2012, este 2009 haya sido un año brillante para él. Michael Cera pintado de dorado y untando con aceite en el pecho a Oliver Platt no es algo que se va todos los días. Sólo por el desprejuicio de algunos de sus pasajes, como por ejemplo la aparición de unos divertidísimos Caín y Abel, Year one se hace algo recomendable.

Buena.





Observe and report

28 10 2009
Observe and report.

Observe and report.

(Cuidado con el guardia / Estados Unidos / 2009 / 86 m.)
Dirección: Jody Hill
Guión: Jody Hill
Producción: Donald De Line, Marty P. Ewing, William Fay, Andrew Haas, Jon Jashni, Thomas Tull
Música: Joseph Stephens
Fotografía: Tim Orr
Edición: Zene Baker
Dirección de arte: Masako Masuda
Vestuario: Gary Jones
Intérpretes: Seth Rogen, Ray Liotta, Michael Peña, Anna Faris, John Yuan, Matt Yuan

ALGO HUELE A PODRIDO. Hay algo deliberado en Observe and report: invariablemente nuestra memoria registra a Seth Rogen como un gordito algo looser, algo chanta, algo simpático y muy querible. A simple vista, su Ronnie Barnhardt no difiere del Ben Stone de Knocked up o del Zack de Zack and Miri make a porno. Como aquellos, Ronnie tiene un módico sueño y desea cumplirlo, aún a cuestas de aceptar su propia ridiculez. En su caso es convertirse en policía. Jody Hill, el director, usa esta cercanía con el actor para poner al espectador al lado de un personaje que en primera instancia genera risa por su patetismo pero, a medida que avanza el relato, termina provocando repulsión. El tema es cómo soltarle la mano una vez que nos comprometimos con él. No hay redención en Observe and report, es el viaje alucinado y sin escalas de un psicópata en busca de reconocimiento popular. Y sabemos que en este presente del mundo, donde la paz y la libertad se buscan por medio de las armas, los psicópatas triunfan, mandan, gobiernan. Observe and report es una referencia constante a la sociedad actual, sobre todo a la norteamericana. Hay varios apuntes sociales y políticos envueltos en el universo de ese centro comercial donde Ronnie trabaja como guardia de seguridad. Y que sea él quien logra equiparar la balanza de la Justicia preocupa. Pero ojo, Hill trabaja una distancia justa con el personaje lo que le impide juzgarlo o adorarlo. Tanto es así que jugada hacia una incorrección política poco habitual para el cine norteamericano (no termina habiendo un aligeramiento por vía del absurdo, sino que se interna más y más en una espiral súper enroscada) la película corre el riesgo de sufrir malas interpretaciones. Sin dudas se trata de un film complejo, también algo perverso. Posiblemente sea imperfecta: Hill deja a varios personajes a la deriva y sin resolución, los gemelos asiáticos no funcionan como comic relief ni como nada, la utilización de la música es un tanto arbitraria. Sin embargo, en esa construcción final del anti-superhéroe, con un monólogo a cargo de Rogen en el que se explicita la esencia reaccionaria que alimenta los relatos de justicia por mano propia (digamos The dark knight) el film avanza por sobre sus errores y se confirma como un simulador que flirtea con la risa para terminar pegándonos una patada en el espíritu bienpensante. Además, Rogen continúa explorando la violencia que anida en el Americano medio, como lo hizo en Superbad o en Pineapple express. Como buen estudiante de la Comedia Moderna Americana, Hill puede mostrar seres horribles pero a la vez permitirles momentos de dignidad: ahí está Ronnie arropando a su madre (la increíble Celia Weston), que se quedó dormida en el suelo. Pero Observe and report no busca esconder el horror tras la risa. El triunfo final de Ronnie radiografía un instante del mundo y advierte el síntoma: estamos podridos. Y eso no es para reírse.

4 bricks.

Muy buena.





Una secuencia de créditos con mojo

21 10 2009

Uno de los mejores momentos de la comedia norteamericana y, además, una de las grandes aperturas de todos los tiempos. Por suerte, Goldmember tendría después muchas más cosas para dar, como por ejemplo esa auténtica joya que es el villano Goldmember. Aquí Mike Myers resume todas sus obsesiones como actor-autor: esa sabia mezcla entre la cinefilia, el juego con la música, la comedia musical y los apuntes que van tanto desde la alta cultura hasta la cultura popular. Por ejemplo, no hay miedo acá de poner en un mismo plano a Cantando bajo la lluvia con Britney Spears. El todo es un enorme homenaje al entretenimiento y la diversión, sin perder el estilo Austin Powers. Myers pertenece y no pertenece al grupo de comediantes que homenajeamos en I love lamp, pero es uno de los grandes creadores sin dudas y con Wayne’s world fue quien puso la piedra basal sobre la que se funda la comedia moderna norteamericana a partir de los primeros años de la década del 90. Goldmember es para mí la mejor de la saga de Austin Powers, una sofisticación de la vulgaridad (eso es James Bond para Myers revisitado por Austin Powers) que luego iría al extremo con la incomprendida The love guru.





Tropic thunder

20 10 2009
Tropic thunder.

Tropic thunder.

(Una guerra de película / Estados Unidos; Alemania / 2008 / 107 m.)
Dirección: Ben Stiller
Guión: Ben Stiller, Justin Theroux, Etan Cohen
Producción: Stuart Cornfeld, Matt Eppedio, Patrick Esposito
Música: Theodore Shapiro
Fotografía: John Toll
Edición: Greg Hayden
Dirección de arte: Richard L. Johnson, Dan Webster
Intérpretes: Robert Downey Jr., Jack Black, Jay Baruchel, Ben Stiller

HUELES A ESPIRITU DE ROCK AND ROLL. Bien, ríndanse, les tenemos la manzana rodeada. No jodan más: que los chistes tontos, que los desniveles, que la grosería, que el simplismo, que la consolidación de un status quo por otro camino, que la pequeñez de la anécdota. ¡Basta! Lo que estaban reclamando desde hace tiempo está entre nosotros: la comedia moderna hollywoodense tiene su obra maestra. Con ustedes Tropic thunder. Ya sé que el concepto de obra maestra se suele aplicar para películas que: 1) la gente no entiende, pero queda bien hablar de ellas; 2) están alejadas de lo que se considera comercial; 3) son serias y formales, al límite de que un personaje llore en vez de reírse al tirarse un pedo; 4) deben tener o una enfermedad terminal o un tema “importante” o un truquito de guión; 5) un actor reconocido sobreactúa un montón; 6) y fundamental, nunca pero nunca una comedia puede ser una obra maestra. Pero no, no, cómo considerarla una obra maestra si un flaco se toma el contenido de un cráneo que acaba de ser decapitado, otro se morfa un murciélago que le afanó un envoltorio con heroína, hay chistes sobre deficientes mentales, un pibito así de chiquito apuñala en el cuello a un tipo que se había sensibilizado con él, hay momentos en los que naufraga sin sentido. ¡Who cares! Tropic thunder profundiza la beta política que siempre tuvo la comedia moderna hollywoodense. Si habitualmente el ataque a las convenciones y a las instituciones (es cierto, la idea es reconstruir desde otro lugar antes que construir una nueva cosa, en ese sentido son películas conservadoras y puramente esperanzadoras) fue realizado bajo una pátina de amenidad, hablando de otras cosas y bombardeando desde lugares seguros, Stiller sale de la trinchera y se caga de risa en la cara del monstruo: el propio Hollywood. Con una ambición que hasta ahora sólo había tenido Talladega nights: the ballad of Ricky Bobby, el film hace uso del gastado recurso del “cine dentro del cine” para contar la historia de un grupo de actores que quieren filmar la película de guerra más grande de todos los tiempos, pero terminan involucrados en un conflicto real en plena selva asiática. Una crítica se da por cumplida cuando ese apunte no se contradice. Y Tropic thunder no se contradice nunca. Va, arriesga, es salvaje, puede ofender, se anima a desagradar. ¡Es el Imperio de lo Desagradable! ¡Es una comedia con espíritu de rock and roll! El rodaje dentro del film es caótico y así lo es también la narración de esos hechos, fondo y forma se complementan de manera audaz. No hay tópico de Hollywood que no quede al descubierto, desde los productores déspotas hasta los actores que se suman a causas pelotudas, desde la corrección política hasta esos tipos que se creen más importantes que el proyecto, desde los premios hasta la corrección política. Y hace analogías impecables: el bunker de un productor de Hollywood (¡impresionante Tom Cruise!) puede ser como el de un alto mando militar; un especialista en efectos especiales esconde un fascista en su corazón; un ex combatiente (¡teléfono para Tristán Bauer!) puede no tener la verdad del asunto y ser un farsante. El Stiller actor-director -que no es mi comediante preferido- se despachó con una película de una perfecta imperfección que lo pone en un camino ascendente como autor. Pero además ¡volvió el Jack Black salvaje! y Robert Downey Jr. se sumó a esta farsa con una gracia celestial. Le costará mucho a la comedia moderna hollywoodense superar esta cúspide. Tropic thunder es Apocalypse Now pero con sentido del humor. Una bomba desatada que dispara risas como balas.

(este material salió publicado anteriormente en http://www.iamthemangosta.blogpost.com)

5 bricks

Excelente.





Grandeza

12 10 2009

“Me despierto en la mañana y meo excelencia”
(Ricky Bobby)





Anchorman: the legend of Ron Burgundy

7 10 2009
Anchorman: the legend of Ron Burgundy.

Anchorman: the legend of Ron Burgundy.

(El reportero / EE.UU. / 2004 / 94 m.)
Dirección: Adam McKay
Guión: Will Ferrell, Adam McKay
Producción: Judd Apatow, David B. Householter, Shauna Robertson, David O. Russell
Música: Alex Wurman
Fotografía: Thomas E. Ackerman
Edición: Brent White
Dirección de arte: Gregg Davidson, Virginia L. Randolph
Vestuario: Debra McGuire
Intérpretes: Will Ferrell, Christina Applegate, Paul Rudd, Steve Carell, David Koechner, Fred Willard, Chris Parnell

ZAPADA. Cómo evitar el momento en que el equipo de noticias del Canal 4 canta Afternoon delight; o la guerra de movileros; o Ron Burgundy levantando pesas para seducir a Mrs. Corningstone; o los monólogos de Fred Willard sobre su hijo; o la charla de Burgundy con Baxter; o cuando Burgundy llora porque “el hombre malo” pateó a Baxter y lo aventó al carajo; o el solo de flauta; o…. Hay más. Pero Anchorman: the lengend of Ron Burgundy es básicamente eso, un greatest hits de la comedia moderna norteamericana, un mapa con relieve que dice: este es el territorio donde se está construyendo el humor que dentro de 50 años será clásico. El primer encuentro entre Ferrell y McKay dio esta joya, puro dadaísmo Siglo XXI con una fuerte herencia de los Hermanos Marx: no tiene una columna sobre la que el relato se construya. A McKay y a Ferrell (y a Paul Rudd, y a Steve Carell, y a David Koechner) sólo les interesa hacer reír sin caer en la necesidad de decir algo. Es decir… ¡no hay relato! Más allá de la guerra de sexos típica de la década del 70 en la que enmarcan la historia; de la carga de homosexualidad que se vierte sobre la amistad masculina; o de cierta mirada tierna acerca del sexo, el amor y la necesidad de afecto. Anchorman es comicidad, pura, física, pero alejándose de la fórmula del remate. Las escenas son como largas zapadas en las que el genio de Ferrell es liberado con una chispa irrepetible. Aunque seguramente la gran creación sea el Brick de Carell. Al borde de la enfermedad mental, el meteorólogo es ese elemento que hace ruido por los márgenes de cada plano, que eleva al cuadrado la potencia descontracturante de esta película. Es un como una parodia del comic relieff. A mi entender McKay y Ferrell no repitieron hasta ahora la calidad de Anchorman, por la simple razón de que ninguna como esta resultó tan libre en su necesidad de hablar de la nada y construir humor, improvisando cada paso, y que eso haya estado tan bien sustentado por la propia forma. Obra de culto que si tiene un defecto, sea tal vez el de cerrarse sobre sí misma, repleta de códigos para entendidos. Un campeonato de frases y situaciones para el recuerdo, un film hecho de retazos, a cuál más logrado. Para comprobar su genialidad y su carácter vanguardista, de escenas que no servían McKay y Ferrell construyeron otra película llamada Wake up, Ron Burgundy: the lost movie. También imperdible, aún en su desprolijidad e irregularidad.

5 bricks

Excelente.